Esta área de trabajo de la Fundación responde a la creciente necesidad que viven los países de desarrollar nuevos modos de gobernación. Cuando se habla de gobernanza se relaciona con una conciencia que va aumentando y que dentro de otros aspectos considera que:
Los gobiernos no son los únicos actores que enfrentan las grandes cuestiones sociales.
Para enfrentar eficazmente esas cuestiones, debemos contar con nuevos modos de gobernanza sin que esto impliqué la supresión de la formas tradicionales de gobernación. Es un cambio de foco en la búsqueda del buen gobierno. Con todo, la orientación a la gobernanza cambia estructuras organizativas -requiere introducir flexibilidad-, perfiles competenciales de los gerentes -la interacción requiere dosis extraordinarias de visión estratégica, gestión de conflictos y construcción de consensos-, cambio en los instrumentos de gestión -paso del plan a la estrategia, por ejemplo-, al tiempo que multiplica el valor de la transparencia y la comunicación.
No hay un modelo único de gobernanaza. La gobernanza no pretende ser un modelo organizativo y funcional de validez universal ni siquiera para las situaciones de alta complejidad a las que conviene que se aplique. Las estructuras de gobernanza deben diferir según el nivel de gobierno y el sector de actuación administrativa considerados. A diferencia del universalismo de la burocracia y la gerencia pública, la gobernanza es multifacética y plural, busca la eficiencia adaptativa y exige flexibilidad, experimentación y aprendizaje por prueba y error.
Las cuestiones o desafíos sociales hoy son el resultado de la interacción entre varios factores que rara vez son plenamente conocidos ni están causados ni se hallan bajo el control de un solo actor. El conocimiento y los recursos de control son siempre limitados y presentan márgenes de incertidumbre y, además, se hallan fragmentados entre los diversos actores involucrados. Sin articular la cooperación entre éstos difícilmente puede lograrse una decisión razonable. La clave para la gobernanza está en saber organizar un espacio público deliberativo basado en normas procedimentales que retroalimenten la confianza en la estructura de interdependencia. Hoy sabemos que nadie tiene el conocimiento suficiente para resolver unilateralmente cuestiones complejas. Conscientes de los límites de nuestros conocimiento, sabemos que debemos interactuar para buscar soluciones provisionales siguiendo procedimientos que nos permitan aprender permanentemente y adaptarnos a los resultados del aprendizaje.
Esta conciencia de la limitación del conocimiento disponible ante cuestiones complejas, de la existencia de amplios márgenes de incertidumbre sobre las consecuencias de la decisión -por ejemplo sobre la distribución de los beneficios y riesgos derivados de la misma- hace que los objetivos de la gobernación no sean fáciles de decidir y queden sujetos a revisión frecuente. Los intereses generales se componen en procesos de conflicto, negociación y consenso entre los diversos actores involucrados. No hay interés general trascendente a los intereses sociales y privados. No hay monopolio de los intereses generales por las organizaciones gubernamentales. Con el reconocimiento de la discrecionalidad necesaria en la toma de decisiones públicas, vinculada a la limitación y fragmentación del conocimiento limitado y a la necesidad de organizar la interacción sobre procedimientos que permitan el aprendizaje, se redescubre y revaloriza la política a la vez que se reconceptualiza la gestión pública. La política ya no puede pretender tener un fundamento exclusivamente legal y técnico. Su legitimidad parte del reconocimiento de que hacer política es optar entre bienes públicos igualmente valiosos y que la decisión responde a juicios de valor, interés, oportunidad y otros que no sólo son sino que deben ser siempre discutidos en la esfera pública.
Sólo mediante la creación de estructuras y procesos sociopolíticos interactivos que estimulen la comunicación entre los actores involucrados y la creación de responsabilidades comunes, además de las individuales y diferenciadas, puede hoy asegurarse la gobernación legítima y eficaz al menos en relación a los grandes desafíos de nuestro tiempo. La misión fundamental de la dirección política y administrativa consiste en la creación de tales estructuras y procesos, es decir, en la construcción de gobernanza.
El gran desafío de las reformas administrativas hoy es reestructurar las responsabilidades, tareas y actividades de la gobernación en base a la integración y a la diferenciación de las diversas inquietudes e intereses y de los actores que los expresan en los diversos procesos de interacción. Esto plantea exigencias importantes de rediseño organizacional, de personal, de procedimientos, de instrumentos de gestión y presupuestación, de transparencia y responsabilización. El gran desafío es hoy hacer productivas las interacciones en que consiste la gobernación de las cuestiones complejas.
Para ello tanto las reformas como la teoría tienen que focalizarse en la interacción más que, como sucedía en la aproximación tradicional, en el gobierno como actor único o sobredeterminante de la gobernación.
Proyecto "Entre Vecinos"
Este proyecto nace con el objetivo de promover un mayor grado de integración de la población inmigrante en Costa Rica, a partir de una clara comprensión del fenómeno, la generación de políticas públicas a escala local y la participación activa de las personas inmigrantes en sus comunidades de acogida.
El proyecto completo, que cuenta con el apoyo de la Dirección General de Migración de este país, consta de varias etapas. La primera –en ejecución- consta de tres experiencias piloto en municipios con alta concentración de población migrante.
La primera experiencia piloto se efectuó en la Escuela xxx xxxx de Escazú y los resultados confirman la necesidad de definir políticas públicas para atender a la niñez inmigrante que está matriculada en ese centro educativo.
Entre Vecinos se desarrolla a través de actividades en cuatro componentes: investigación, integración y participación; fortalecimiento de capacidades; y, sensibilización. La oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD- Costa Rica aprobó un financiamiento parcial que permitirá efectuar otras experiencias piloto.
“Entre Vecinos”:
Fortalecimiento institucional para la integración y participación de personas migrantes y refugiados en comunidades locales en Costa Rica
Duración y financiamiento
Desde 2008: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
Socios
Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica
Motivos y metas
Costa Rica es el país latinoamericano con el porcentaje más alto de migrantes en relación a su población total. Debido a esa circunstancia y a los discursos públicos altamente polémicos que se han desarrollado alrededor de los temas de la migración y el papel económico y social de las personas migrantes, FUNPADEM cree impostergable un análisis riguroso de las estrategias y políticas del estado costarricense para enfrentar tales desafíos, permitiendo la identificación de las capacidades institucionales actuales y los conceptos que orientan el abordaje del tópico, así como el desarrollo de propuestas constructivas de reforma y adaptación.
En ese contexto, la Dirección General de Migración y Extranjería, como institución a cargo de la administración de la migración, solicitó el apoyo de FUNPADEM en la construcción de prácticas ejemplares de acercamiento a la materia desde el ámbito local como el espacio efectivo de convivencia entre migrantes y nacionales. El proyecto “Entre Vecinos”, entonces, desde lo local, busca fortalecer la coordinación y cooperación entre instituciones y organizaciones locales y nacionales involucradas en cuestiones de la integración de poblaciones migrantes, refugiadas y nacionales. Todo eso con el fin de garantizar que la Dirección General de Migración y Extranjería pueda eficazmente cumplir su labor, atendiendo tanto las necesidades y los derechos de las personas migrantes como las de la sociedad receptora.
¿Cómo se ejecuta?
Primero, se desarrolló con fondos propios un estudio exploratorio en cooperación con la Municipalidad de Escazú, para analizar los motivos, necesidades, realidades de vida y formas de autoorganización de los diferentes grupos de migrantes presentes en Costa Rica, así como identificar su forma de inserción en la sociedad costarricense y las principales problemáticas que afligían esas poblaciones y sus repercusiones en la sociedad costarricense en su totalidad.
Partiendo de los resultados obtenidos, se procedió al desarrollo de un instrumentario inspirado en técnicas de la gestión cultural y apuntando a recoger los aportes tanto de las y los migrantes y organizaciones al nivel comunal, como de organizaciones que trabajan el tema de las migraciones al nivel nacional. Los objetivos son un intercambio continuo de experiencias y la facilitación de una cooperación sostenida entre tales actores y la Dirección General de Migración y Extranjería para permitir por una gestión de la migración más integral, participativa, consciente de los derechos de las partes involucradas y atentas a las condiciones, necesidades y aprietos locales específicos.
Además se está promoviendo la discusión de la temática en los espacios académicos y la sociedad en general.
Impactos y hallazgos preliminares del proyecto
El estudio exploratorio demostró que en Costa Rica están presentes una alta variedad de grupos de migrantes con diferentes trasfondos de procedencia, situación socioeconómica, motivos para la migración, y diferentes perspectivas en cuanto a la permanencia en el país.
De igual diversidad son las formas de recepción, inserción e integración de esos grupos migrantes en la sociedad costarricense.
Se demostró que el debate público actualmente se centra principalmente en la migración laboral y sobre todo la de origen nicaragüense y sus repercusiones socioeconómicas, así como – en menor grado – la migración colombiana. Aún más, la lectura con frecuencia se reduce a un supuesto impacto de esas migraciones sobre los modos de convivencia y los sistemas del Estado Social costarricense, discusión polémica que con frecuencia carece de un respaldo en datos y estadísticas de rigor científico y tiende a externalizar las causas de los procesos de cambio social que está enfrentando el país.
Es preciso ampliar tanto el enfoque del debate público sobre migración e integración como las perspectivas que orientan los diferentes discursos y el actuar de las instituciones y organizaciones involucradas.